lunes, 2 de junio de 2014

CRÓNICA DE LA VISITA AL MUSEO DEL TRAJE PARTE III.

  Crónica de la visita al Museo del Traje. Parte 3

 Nueva semana y nuevo mes, y recibimos este lunes con la tercera entrega de la visita al museo del traje.
   Aquí tenéis las cuatro partes en que se dividió la visita, con los correspondientes links por si queréis recordar lo publicado hasta ahora:
  • Parte 1: El traje popular, un repaso a lo más antiguo de la colección que tiene el museo y desde la ilustración hasta el majismo (de 1700 a 1833)
  • Parte 2: Transmisión de la moda, los primeros centros comerciales, el luto y el periodo del romanticismo (de 1833 a 1868)
  • Parte 3: Mariano Fortuny y el periodo de la Belle Epoque (de 1898 a 1914)
  • Parte 4: La moda en las muñecas, las vanguardias, los años 50, el New Look de Dior, Balenciaga, el explendor de los modistas (de 1914 a 1980)

   La primera parte nos la contó Vir, y la segunda parte fue Ceci quien la compartió. Hoy soy yo, Paloma, quien os va a contar el período de la Belle Epoque y un pequeño acercamiento a la figura y obra de Mariano Fortuny.


Belle Époque 1989-1914

   Esta etapa está caracterizada por la elegancia y el refinamiento, y a la vez también es una época de cambio.
   Vamos a hacer un repaso rápido a los principales hitos que ocurren durante esta época:
  • La primera parte de la década de 1890 se caracteriza por la desaparición del polisón, la permanencia del corsé (algo modificado) y la nueva figura de reloj de arena: mangas anchas  y falda acampanada.
  • Entre 1895-1900 empieza la estilización de la figura: el ancho de la falda disminuye, y cae sobre enaguas flexibles, decreciendo hasta quedar sobre el contorno de la cadera. Esto supone una transición estética.
  • En 1906 el modisto Paul Poiret elimina el corsé, recogiendo las primeras teorías de liberación de la mujer y las nuevas influencias de los estudios sobre higiene y salud 
  • Los años entre 1910 y 1914 son las últimas bocanadas de la Belle Époque, y surgen cambios:
            + Incorporación de la mujer al mundo laboral, lo que lleva a una transformación de la
            silueta femenina
            + Los corsés se simplifican, se convierten en fajas o desaparecen
            + Aparece el sujetador
            + Cambios en la industria textil: abaratamiento. Los grandes almacenes ponen a
            disposición de todo el público prendas que antes sólo estaban al alcance de unos pocos.
            + Aparición del traje sastre
            + Vogue empieza a hablar de pantalones como prenda femenina
  • En la vestimenta masculina no hay cambios destacados. Se mantiene el traje básico de tres piezas (pantalón, chaleco y chaqueta) más la camisa
  • La parte más pragmática de la vida se impone, el lujo y la frivolidad de los primeros años de esta época no tienen cabida en años de necesidad y tragedia con el comienzo de la 1ª guerra mundial (Gran Guerra 1914-1918)

Amas de cría

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   Un ama de cría, también llamada ama de leche, es una mujer que amamanta a un bebé que no es su hijo.
   Las amas, se convierten en esta época en un símbolo de distinción y estatus social. Leyes no escritas establecían que las amas de cría, además del salario, recibieran gratuitamente comida y vestido.

   La burguesía hizo especial hincapié en las cuestiones relacionadas con la indumentaria, ya que reflejaba la posición económica de la familia, sobre todo cuando la nodriza salía del entorno doméstico. Le regalaban joyas vistosas para que así se conociera el estatus de la familia; de hecho hay un dicho popular que reza: cuando el niño echa un diente, al ama unos pendientes.

ImagenMuseo del traje - Fotografía del año 1911
  Las amas de cría pasaban a formar parte de la familia, y se las incluía en acontecimientos familiares.
   Era normal incluso hacerse fotos con ellas y dejar plasmado, por tanto, que dicha familia tenía una posición elevada, al permitirse tener a un ama de cría en casa.

   En la foto de la derecha podemos ver la indumentaria de las amas de cría a comienzos del siglo XX. 

El parque

   El parque era un lugar de exhibición y encuentro.
   La gente salía al parque con los niños de la familia, por un lado para entretenerse, y por otro para que se les viera, y así poder demostrar la riqueza familiar.
   Al ser un parque, se necesita una mayor libertad de movimientos, por lo que se impone ropa más práctica. Esto provoca la aparición del traje de dos piezas (chaqueta y falda), que será el precursor del traje sastre femenino.
   Aquí podéis ver unos cuantos trajes que se exhiben en el Museo del Traje en la sección de "El parque":


De visita

   Las visitas entre la clase media-alta era una costumbre sujeta a etiqueta, según unos manuales de comportamiento que exigían una notificación previa a la visita.
   Había visitas de ceremonia o de cumplido, que eran breves; y las de intimidad o afecto, que
no estaban sujetas a reglas fijas ni tiempos establecidos.  
   Aquí vemos unos cuantos modelos de vestimenta en los que se nota cómo las faldas pierden volumen y se potencia el busto, todos ellos podemos verlos en el Museo del Traje:


Interiores

   La ropa interior modela el busto femenino, siguiendo los ideales de belleza de cada momento. A principios del siglo XX, el cuerpo femenino estaba muy comprimido por el corsé y debía adaptarse a la silueta artificial en forma de “S”, que realzaba el busto y las caderas y estrechaba al máximo la cintura.
   Los corsés obligan a tener una postura artificial y dañina. Los fabricantes de ropa interior idean distintos tipos de corsé para conseguir cinturas diminutas.
   Como novedad, aparecen las ligas con goma elástica, que no oprimen la circulación sanguínea. Desde comienzos del siglo XX, la ropa interior se reduce y pierde rigidez.

   Vamos a ver algunos tipos de interiores que se pueden ver en el Museo del Traje:
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Cotilla o corsé: pieza interior armada con ballenas y acabada en picos en forma cuadrada para que ajuste al torso, llega hasta la cadera.
   El material usado para armarlas se llaman ballenas, porque el material usado son las barbas de ballena.
   Las barbas de ballena se componen de fibras longitudinales de las que resulta un cuerpo muy elástico, flexible, de una resistencia incorruptible y duración ilimitada; por lo que eran utilizadas antes de la invención del plástico y otros materiales sintéticos para la fabricación de múltiples objeto, pero sobre todo en corsetería y para fabricar las varillas de paraguas y sombrillas.
   En la foto superior a la izquierda podemos ver una cotilla, y a la derecha un corsé.

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Peinador o mañanita: prenda para estar en casa. Solía emplearse por las mañanas tras el aseo personal. 
   Las señoras se sentaban con ella en el tocador y se arreglaban. Decorada con puntillas, volantes y bordados. 

Mariano Fortuny

   Mariano Fortuny y Madrazo nace en Granada en 1871, en una familia muy relacionada con el mundo del arte. A los 3 años muere su padre, y la familia se traslada a París y con 18 años Mariano Fortuny se muda a Venecia.
   Viaja por toda Europa y se dedica a estudiar y trabajar en varios campos, no sólo en la moda, como son la pintura, la fotografía, la escultura, la arquitectura, la escenografía,… Llegó a registrar 20 patentes de diversos inventos.
   Colabora en vestuarios y escenografía de La Scala de Milán.
 
   Siguiendo los pasos de sus padres, aumenta su colección de piezas de indumentaria y fragmentos textiles.
   También se implicó en el diseño textil, innovando en el tintado de telas y en los estampados. Las técnicas de estampado que usaba eran principalmente:
  • Planchas de madera: lo que consigue una imprimación homogénea
  • Estampación por reserva: se aplica el color en el centro del motivo, y se extiende por las fibras de forma irregular, dando al tejido un aspecto envejecido.
  • Estarcido: decoración con metales dorados y plateados, imitando los brocados venecianos del Renacimiento.
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   Es muy importante en el mundo de la moda, recuperando la indumentaria de la antigua Grecia, y creando un estilo muy personal y de mucho éxito. Mariano Fortuny quería recuperar las formas naturales del cuerpo femenino, y con este estilo lo consiguió.
   De hecho, seguro que a muchos seguidores del libro El tiempo entre Costuras os suena un montón.
   ¿Sabéis por qué? El estilo que él recupera y marca una época está caracterizado por largas túnicas de tejidos ligeros con pliegues muy finos: Delphos (1906), para lo que llegó a inventar una máquina; en 1909 se patentó el plisado utilizado en este vestido. 
   Este vestido, aun hoy, está envuelto en el misterio: por un lado, puesto que todavía no se conocen las fórmulas que empleó para conseguir su famosa gama cromática de matices irisados, y por otro por el plisado que caracteriza al Delphos. .
   Se dice que su viuda, al morir Fortuny, tiró a un río todas las muestras para que nadie fuera capaz de copiarlos.

   La novela ha sido todo un éxito en España, y María Dueñas, su autora, ha colaborado en el guión de la serie que lleva el mismo nombre, y que se ha basado en su libro. La verdad que si no habéis leído el libro o visto la serie, os recomendamos ambos, a nosotras nos han gustado mucho.

   Aquí os dejamos un fragmento de la serie en el que se ve cómo Sira Quiroga (la protagonista de la novela) crea una réplica del vestido Delphos para una de sus clientas:

   ¡¡Esto es todo, amig@s!! Con esto llegamos al final de la crónica de la tercera parte de la visita guiada al Museo del Traje.
   Esperamos que os haya gustado, y estad atentos, porque la semana que viene volveremos a tener nuevo post con la cuarta parte de la visita, contada por Marian.

    Empezad la semana con fuerza, y ya sabéis... Always be creative!!

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